¿Por qué la memoria siempre nos juega malas pasada?
¿Por qué solo nos
hace recordar los buenos momentos y nunca los malos?
¿Por qué es tan
jodidamente selectiva que te hace pensar que el error lo has cometido
tú?
La memoria me hace sentirme vulnerable ante mis propios
recuerdos. Me obliga a releer una y otra vez tu carta, esa en la que me
decías que me había convertido en un ser despreciable y egoísta, para poder recordar el porqué de mi huída.
Hoy me he levantado melancólica. Me he acordado de tantas cosas que no
puedo ni respirar. He recordado tu olor, tu sabor y todo aquello que me
dabas sin esperar nada a cambio.
Hoy me he levantado
melancólica y sin embargo tiene que ser la realidad la que me haga
recordar que fuiste tú el que me dañó, el que obligó a ser alguien que
no quería.
Caprichosa memoria que hace del pasado un futuro deseable y del presente un anhelo de lo que hubo y no se retuvo.
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