viernes, 26 de agosto de 2011

Conciencia

Vuelvo a oir ese ruido ensordecedor,
cual grillo a la hora de la siesta.
Me dice que te llame,
me dice que te hable.

Puto corazón que no cura,
que se aferra al dolor
que se divierte con la sangre.

Intento mirar hacia otro lado,
ignorar  lo que me dice y lo que me grita.
No quiero pensar en ti más alla de ayer,
y sin embargo te tengo en mi mañana.

Puta insensatez que me gobierna,
que tira de mi hacia tu indiferencia
haciendo de mi una marioneta rota
sin voluntad ni conciencia.


Anoche


Anoche soñé contigo,
con tu cántico lastimero.
Volví a notar el dolor en mi piel,
tan letal y aniquilador como lo fue tu propio amor.

Ayer soñé contigo
y tragué el polvo que iban dejando tus pies al arrastrarlos.
Alma en pena, cuerpo abatido.

Anoche volví a soñar contigo
y tú volvías a quererme,
con ese amor deforme y agónico que me ahogaba.

Anoche soñé contigo,
y al despertar,
quise
morir.